lunes, 28 de noviembre de 2016




Ni siquiera los muertos están muertos.
Diseminados sus miembros pero no inertes,
crispados más bien.
Libres de polvo ¿Quién podrá sepultarlos?
Están los gritos y también el relincho y el mugido,
que replican en nosotros
el sofocón ardiente y luminoso que llega desde el cielo.
Plegarias que a fuerza de silencio
traspasan los límites
y ruedan  por el mundo;
a diferencia de las manos
que se han quedado acunando,
y de los puños, que olvidaron la derrota
y auguran la vida.
Los despojos nos interpelan aún.
Ni siquiera están muertos.




2 comentarios:

  1. Muy bueno! Tiene mucha relación con la intención del cuadro
    Me inquietan esos versos finales.

    Un bso Gra!

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  2. Hay muertes tranquilas y otras que no. Hay muertes que tienen otro nombre y no terminan de cerrar nunca. Muchos ejemplos. Gracias Leo!

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