martes, 25 de julio de 2017

IMÁGENES CON SAL


Los niños rubios hacían fila  con los brazos en cruz, esperando que la madre los untara con bloqueador solar. Los nuestros,  saltaban como pajaritos por la playa empedrada de Niza.

El camino serpenteaba por la isla ventosa en busca del ferry que nos acercaría a Puerto Montt. El agua helada se escurría  por los pantalones y mojaba el asiento trasero del auto.

 La única palmera  del cayo cubano nos mezquinaba su sombra. En torno al tronco, juntábamos coraje para correr por la arena ardiente hasta las olas diminutas.

Nunca supimos  resistirnos al mar.



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